Salieron una sola vez. Cuando ella no quiso una segunda cita, él le cobró la comida de la cena


Lo bueno es que a ella le dio tanta risa que se lo tomó muy bien.

Lucy Brown, una diseñadora de ropa de 38 años, es una londinense que hace un tiempo está soltera y por eso mismo ha tenido algunas citas para conocer gente nueva. Sin embargo, la chica acaba de tener la experiencia más extraña e incómoda de todas pues su última cita, con quien no quiso volver a salir, le pidió de forma relativamente amable que como ya no se verían nunca más, por favor le devolviera el dinero que había pagado con la comida y los tragos que ella había consumido durante su cena.


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“Hola, gracias por tu honestidad. La pasé muy bien contigo pero la verdad que me siento devastado ahora que leí tu mensaje. Realmente me gustabas y ahorré dinero para poder llevarte a un lugar lindo para nuestra cita. Como las cosas no funcionaron, apreciaría mucho si pudieras devolverme parte del dinero que gasté en ti pensando que al menos volvería a verte otra vez. El valor total de la noche fue de 85 libras y como, además, sería muy doloroso volver a ver el reloj que te quedaste, quizás te gustaría saber que me costó 20 euros. Me siento bien de que hayas hecho lo que creíste correcto, especialmente considerando lo mal que me siento”.

El reloj mencionado por el sujeto es, realmente, su reloj. Según lo que Lucy le comentó el Daily Mail, en un punto de la cita se habían puesto más juguetones y él había decidido usar su sombrero, por lo que ella tomó su reloj. Al final de la cita ninguno de los dos recordó el objeto por lo que él olvidó pedirlo de vuelta y ella devolverlo.


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Las palabras del sujeto dejaron muy sorprendida a Lucy pero también la hicieron reír a carcajadas con su desfachatez. Lo que el hombre decía, en otras palabras, era que como había “invertido” en ella y no había logrado lo que quería, entonces ella debía devolver el dinero.

Este tema no se trata tanto de “caballerosidad” pues tanto hombres como mujeres podemos pagar la cuenta, si no más bien de una visión de mundo en la que algunas personas creen que pueden comprar a las demás personas para que hagan lo que ellos quieren.

Lucy decidió responderle asegurando que todos en su oficina se habían reído mucho de su mensaje y que no tenía problemas en devolverle todo el dinero si así lo quería:


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“Hola, bueno estas son las pruebas y los problemas de las citas modernas. Jaja dicen que la felicidad no tiene precio pero hoy me costó 85 libras. Honestamente tengo que decirte que nunca me había reído de esta forma… hasta que recibí tu mensaje. La felicidad que le has brindado a mis colegas… (no te preocupes, no mencioné tu nombre ni nada) vale cada centavo así que te puedo ofrecer devolverte 42.5 libras y la otra mitad la donaré a un santuario de burros que está en Sidney. Gracias por ser honesto en la cita y por hacerme reír hoy. Ahora, si bien fue muy lindo que insistieras ese día en que querías pagar la comida, te quiero decir que en las palabras de Beyoncé soy una mujer independientes y genero mi propio dinero así que como consejo te digo que la próxima vez no pagues todo tu solo, especialmente si después no logras llegar a la cita número 2.

Cuídate, gracias por hacerme sonreír hoy.

P.S. Dejé tu reloj en la estación de policías de Brixton (la que te queda más cerca) como propiedad perdida”.


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La fundación sin fines de lucro a la que Lucy se refería se llama Santuario para Burros y desde el santuario estuvieron felices de aceptar la donación de Lucy, a pesar de su extraña, complicada y divertida situación. Lo bueno es que ella supo darle un giro positivo a esta incómoda respuesta aunque no dudó en asegurar que esta había sido la cita más extraña que había tenido:

“Creo que este chico que me pidió que le devolviera el dinero es definitivamente la cita más extraña que he tenido”.



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