¿Por qué no se ha podido domesticar a las cebras?


Anatómicamente, a muchos la cebra nos recuerda a los caballos o a los burros. Sin embargo, hay diferencias abismales entre ambos animales, sobre todo a niveles de comportamiento, que nos han hecho imposible poder domesticar este animal. ¿Qué ha hecho que la cebra no pueda ser dominada por el ser humano para acarear con sus tareas y sus cargas como sí que han tenido que soportar otros animales?

Aunque mucha gente cree que existe más parecido con el caballo, la crin y la cola de las cebras se parecen más a la de los burros, reflejando la historia evolutiva del género Equus. Aunque los caballos, los burros y las cebras evolucionaron de un ancestro común -el  Hyracotherium, que vivió en Europa y en América del Norte hace 55 millones de años- las pruebas nos muestran que la cebra y el burro están más relacionados entre sí que cualquiera de los dos con los caballos.

El antepasado salvaje de los caballos domésticos de hoy (Equus ferus) fue domesticado por primera vez en el oeste de la estepa euroasiática, una zona donde se encontraron las evidencias arqueológicas más antiguas de estos animales domesticados. Una investigación reciente también demostró que habían rebaños domésticos y que los iban expandiendo a medida que la sociedad se propagaba a través de Eurasia.

Los caballos en su inicio se mantuvieron como un animal para alimentarse de él, pero su potencial como medio de transporte, la comunicación y la guerra dio lugar a una importancia creciente en el desarrollo de la civilización humana. en Mongolia, denominada por muchos la tierra de los caballos, Genghis Kan utilizó este animal para establecer un dominio que se extendía desde Hungría a Corea y desde Siberia al Tibet.

Por lo tanto, si los caballos fueron tan importantes para la civilización humana, ¿por qué no lo ha sido la cebra, teniendo en cuenta que los seres humanos se originaron en África y que allí podría haberse explotado fácilmente?

El peligro hizo que la cebra no se pudiera domesticar. A diferencia de los équidos de Eurasia, la población de cebras africanas era estable y estaba bien adaptada a su entorno. La gran mayoría eran herbívoros y huían o combatían bien contra los depredadores de su entorno: leones, guepardos y hienas. La cebra desarrolló un permanente estado de alerta, huyendo cuando nota algo de peligro y desarrollando una fuerte capacidad de lucha si se le atrapa. Todo esto hace que las cebras no sean vistas como unos animales “amigables”, lejos de su aspecto tan tierno.

Volviendo al caballo, la domesticación y la cría selectiva han cambiado las características físicas como las de comportamiento; durante sus primeras etapas probablemente fueran más pequeños y salvajes, más similares a las cebras de lo que son hoy en día. Muchos piensan que lo que hicieron al cumplir los deseos de los humanos y servirles es salvarles de la extinción. Sin duda ven esto como una explicación, puesto que la población mundial de equinos se cuenta por 60 millones.

Por el contrario, las cebras se cuentan con cifras inferiores a las 800.000, siendo, irónicamente, los seres humanos su mayor amenaza.




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