Noche de Reyes: Shakespeare sin miedo y sin aburrimiento


Noche de Reyes de William Shakespeare, adaptación y dirección de Alonso Íñiguez
Foro Shakespeare, Zamora 7, Colonia Condesa
Inicio de temporada: 3 de marzo de 2017
Fin de temporada: 7 de mayo de 2017

Pareciera que leer a Shakespeare produce hueva y terror, casi sin importar en qué momento nos acerquemos a él. Quizá, aunque sin razón, el miedo es comprensible: sabemos, antes de leerlo, que es de los grandes, de los que inventaron el idioma (no sólo el inglés), de los que inventaron las literaturas modernas; vaya, sin nos ponemos de ridículos y románticos, como Harold Bloom, incluso podríamos decir que fue de los que inventó la humanidad. Antes de entrarle a su obra, ya tenemos una cantidad de prejuicios y opiniones encima que nos obligan a hacerlo de puntitas.

Pero ese miedo a Shakespeare es, además de cuestionable, infundado. Sus comedias son chistosísimas y sus tragedias para arrancarse los pelos y llorar a cántaros —tanto nos encantan, que podemos ver sus versiones adaptadas, sin temor y sin aburrimiento, como con 10 Things I About You o El rey león, sin saber y sin importarnos que estamos frente a clásicos del poeta de Stratford-upon-Avon. En gran medida, además de los medios, pareciera que es el lenguaje de las obras de Shakespeare (que a veces se puede sentir demasiado exagerado e incomprensible) lo que aleja a muchos del Bardo, sobre todo cuando se nos obliga a leer un texto que en realidad fue concebido para ser montado y representado en un escenario, con un público, bajo ciertas circunstancias específicas —el teatro isabelino, por ejemplo, carecía de escenografía y es por eso, en gran medida, que el lenguaje empleado por Shakespeare era tan descriptivo.

Es en este contexto que la versión de Alonso Íñiguez de Noche de Reyes (Twelfth Night en inglés) vale tanto la pena. Esta adaptación reinterpreta, reimagina y recontextualiza una de las mejores comedias de Shakespeare, para poder ser disfrutada por un público general al mismo tiempo que suelta guiñitos súper inteligentes, y muy bien colocados, para quienes están familiarizados con el texto original. Quizá una de las virtudes más notables de esta Noche de Reyes es que combina fragmentos, casi sin pudor y claramente sin distinción, que vienen directos de Shakespeare —tanto del guión como de la trama— con un montón de elementos novedosos y particulares, para darle muchísima textura a una obra que es en verdad disfrutablísima para el público.

Otra de las peculiaridades de la adaptación de Íñiguez, es que ésta es una versión musicalizada de la obra; importantísimo, porque la Twelfth Night de Shakespeare vive de la música, desde la primera línea, si “La música es el alimento del amor”, que aquí se vuelve un número musical completo. En esa primera canción se montan las reglas de la obra y el tonto para todo el espectáculo: “Al carajo las reglas y el rigor” y “aquí no los vamos a juzgar”, cantan todos los personajes en la apertura. Es una versión de cabaret, en la que todo se vale porque todo se vale (una tautología que va a ser súper recurrente en Twelfth Night), y la audiencia no tiene más que dejarse ir, entrarle al juego, sin tomarse demasiado en serio el hecho de que sea una obra de Shakespeare. De hecho, en ese primer número, cuando Fiestas, el bufón de la obra (en una intepretación divertidísima de Adriana Montes de Oca), pretende explicar a la audiencia algunos elementos importantes para entender el teatro isabelino, es interrumpido por los otros personajes. Porque a Shakespeare –más que leerlo o entenderlo– hay que sentirlo y vivirlo, como logra hacerlo esta adaptación que no vale la pena perderse de Noche de Reyes.

 

 

 

 



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