Lo que Shakespeare puede enseñarnos sobre el humor y el género


Por Raúl Bravo Aduna

Quizá ya es un lugar común afirmar, como lo hizo Harold Bloom hace décadas, “que Twelfth Night (Noche de Reyes en español) es sin duda la mejor de las comedias de Shakespeare” (226). Y, precisamente, uno de los aspectos más importantes de esta obra es el efecto cómico creado por Viola, la personaje principal, haciéndose pasar por un hombre, Cesario. Es aquí donde vale la pena recalcar que las mujeres no actuaban en la época isabelina y, por tanto, esa “comedia depende de la habilidad del actor para transformarse a sí mismo, a través de la ropa, la voz y sus gestos, en una jovencita de la nobleza que se transforma a sí misma, a través de la ropa, la voz y sus gestos en un jovencito”, como dice Stephen Greenblatt. Shakespeare tomó esto en consideración y construyó una maravillosa e hilarante, al mismo tiempo que problemática y profunda, serie de complicaciones que cuestionan los cimientos del género de su época. Conforme fluye el diálogo en esta obra, el universo transmuta, “en Twelfth Night las expectativas convencionales dan paso a una manera diferente de percibir el mundo”, también dice Greenblatt. Todo puede ser cualquier otra cosa, en cualquier momento.

(Versión resumidísima y simpática de Twelfth Night del British Council.)

Un “baile carnavalesco de ilusión, engaño, locuras y payasadas” (explica Greenblatt) permea esta obra y es potenciado, precisamente, por la subversión de roles de género tradicionales como recurso cómico. Shakespeare juega con la idea de que el género entendido en términos binarios (hombre mujer) es una construcción vacía, que puede ser destruida (o por lo menos cuestionada) a base de chistes y situaciones cómicas.

Las expectativas desaparecen al interior de este universo shakespeareano, las convenciones carecen de significado. La conducta “apropiada” de una mujer de la Modernidad Temprana (o el Renacimiento, pues) es cuestionada hasta su centro. Las teorías de género contemporáneas cuestionan la idea de una noción esencial, prediscursiva, encadenada a la anatomía y biología, tanto del sexo masculino como del femenino. Y con Twelfth Night, Shakespeare está, precisamente, explorando la redefinición de las convenciones y roles de género de sus tiempos, destruyendo —por tanto— estereotipos, como explica Casey Charles:

En el contexto de la cultura teatral de la Modernidad Temprana, Twelfth Night de Shakespeare funciona como una crítica dramática de la norma ideal de la heterosexualidad imperativa en tres formas que se entrelazan. En primer lugar, los efectos del travestismo de Viola apuntan a la naturaleza social de la construcción del género en la obra de Shakespeare. En segundo lugar, la obra cuestiona la naturaleza excluyente de las categorías construidas del sexo y desafía la hegemonía simbólica de la heterosexualidad, produciendo representaciones de un amor entre personas del mismo sexo entre Viola y Olivia, al mismo tiempo que entre Antonio y Sebastián. Por último, […] expone las fallas de “regímenes heterosexuales incapaces de legislarse o contenerse en sus propios ideales”.

Sin embargo, Shakespeare va más allá de simplemente exponer lo ridículo de estas nociones preconcebidas. El humor de Twelfth Night la hace una pieza formidable de ingenio y encanto. Al transgredir los cánones sociales, Shakespeare se pitorrea de las “operaciones mecánicas del espíritu”, las cosas que hacemos y aceptamos sin pensar, sin cuestionar; se mueve sin empacho entre los mundos de lo que debería ser, lo que es y lo que aparenta ser. En ciertos puntos, de hecho, mezcla esos tres universos para que sea casi imposible, para nosotros como lectores (o espectadores, si tenemos la fortunísima de verla montada), saber dónde estamos parados en la obra. Este baile, creado por Shakespeare, produce un muy extravagante vórtice de humor y reflexión. Su humor, dice Greenblatt, “con frecuencia toma la forma de un literalismo perverso que astutamente hace notar la confusión repetida de la obra, de binarios tan sencillos como masculino y femenino, adentro y afuera, rol y realidad”. Para decirlo mal y rápido: Shakespeare se burla sin piedad de las personas que deciden decretar qué es la realidad con argumentos facilones y literales; por poner un ejemplo rápido, me viene a la mente la frase “Un hombre es aquel que tiene pene” (literal, inmediato, sin lugar a la reflexión y la problematización de la realidad y sus complejidades sociales, psicológicas, políticas, etcétera).

(She’s The Man de 2006 es una curiosa adaptación de Twelfth Night, por si ocupan.)

Casey Charles también dice que “la obra de Shakespeare introduce patrones de representaciones homoeróticas para perturbar ese binarismo y mostrar cómo las identidades de género que sostienen esa dualidad son representadas y “jugadas” por el sexo opuesto”. Los personajes principales en Twelfth Night son personajes en apariencia planos, pero que se liberan  y representan algo más, sus estereotipos de género son deconstruidos y recreados  como los estereotipos del sexo opuesto. Viola no actúa de acuerdo a su rol de género cuando adopta el disfraz de un hombre para protegerse; sin embargo, disfrazada de Cesario, su rol sí es el estereotípico de un hombre, reforzado cada vez que dice —con diferentes variaciones— “I am not that I play” (“No soy lo que represento”). Dentro de esta dicotomía, hay un juego, profundo y exquisito, de espejos “infinitos”, distorsionando la misma imagen una y otra, y otra, vez.

Cada albur y cada chiste, acompañados por el vastísimo espectro de recursos humorísticos empleados por Shakespeare, cuestionan y alteran la realidad —que está en constante cambio— contenida por Twelfth Night. Shakespeare transgrede el establecimiento de roles de juego, y desestabiliza sus cimientos. El ingenio y el humor acompañan cada giro en la trama de la obra, levantando preguntas profundísimas, con el encanto de una persona que ve el mundo, y a sí mismo, como un simple juego, como un simple, pero bellísimo, baile.

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Raúl Bravo Aduna estudió letras inglesas en la UNAM y es maestro en Periodismo y Asuntos Públicos por el CIDE. Actualmente es el Coordinador de Noticias de Sopitas.com.

Twitter: @rbaduna



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