La verdadera y difícil historia tras la película que está arrasando las taquillas en todo el mundo


Por fin todo salió a la luz.

Hidden Figures fue la película más vista en EE.UU el pasado fin de semana. El largometraje, está basado en el libro titulado de la misma manera –Talentos Ocultos o Figuras Ocultas en español – de la escritora Margot Lee Shetterly, quien, además, es hija de un investigador afroamericano del Centro de Investigación Langley de la NASA (LaRC) en Virginia. Es ahí de donde nace toda la investigación y ‘magia’ del relato.


Margot Lee Shetterly

Como hija de un investigador de la NASA, Margot se sorprendió al descubrir que, durante años, ha habido mujeres afroamericanas trabajando en la NASA, muchas de ellas logrando hazañas increíbles, sin que nadie lo sepa, ni las reconozca. 

Indagando, dio con la sorpresa de que hubo cuatro mujeres negras, de mentes brillantes, que ayudaron a la agencia espacial de EE.UU a concretar proyectos de la envergadura de las misiones Apolo o Mercurio. Sí, nada más ni nada menos que el programa que puso al hombre en la luna.


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Lamentablemente, sus nombres no aparecen en las publicaciones académicas ni en ningún registro histórico. Eso, hasta que Margot publicó su libro y, con el éxito de la versión cinematográfica, seguro jamás se volverá a ignorar la identidad de esas increíbles mujeres.


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En el libro, se relata cómo las mujeres llegaron en los años 40′ a trabajar en el centro más antiguo de la NASA, llamado NACA en ese entonces. Esto, luego de que el presidente de EE.UU Franklin D. Roosevelt promulgara la Orden Ejecutiva 8802 que impedía el ejercicio de la discriminación racial en la contratación de servicios federales y vinculados con la guerra.


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Su función principal era realizar cálculos matemáticos fundamentales para el desarrollo de proyectos aeronáuticos y de aviación. Les llamaban “calculadoras humanas” o “computadoras del ala oeste” por sus asombrosas habilidades. 


Christine Darden

El el relato se describe cómo “en la oficina, las mujeres se sentían iguales, pero, en la cafetería y en los baños diseñados para jóvenes de color, los carteles eran un recordatorio de que incluso dentro de la meritocracia de la función pública en EE.UU (…) unos eran más iguales que otros”. 


Dorothy Vaughan

Afortunadamente, esto no impidió que cuatro de ellas formaran parte de la llegada del hombre a la luna, en aquella era dorada de la carrera espacial: Katherine Johnson, fue quien calculó la trayectoria de las misiones Apolo y Mercurio; Dorothy Vaughan, fue la primera supervisora afroamericana de la NASA; Mary Jackson, que se convirtió en 1958 en la primera ingeniera afroamericana de la NASA; y Christine Darden, quien trabajo en el desarrollo de los vuelos supersónicos.


Mary Jackson

A sus 98 años de edad, Johnson, recuerda y sus memorias quedan plasmadas en el libro:

“Desde niña empezó a contar: estrellas, platos, escaleras… Cualquier cosa”

– Katherine Johnson –

En 2015, el presidente estadounidense, Barack Obama, la condecoró con la Medalla de la Libertad en reconocimiento por sus servicios, convirtiéndola en la única mujer de la NASA en recibir este honor.


Katherine Johnson

Aunque no se sabe exactamente cuántas mujeres afroamericanas han trabajado en la NASA, Margot estima que son miles las que aportaron su conocimiento entre 1935 y 1970; y su objetivo es crear una lista lo más completa posible que pueda compartirse en internet.

“No es solo el hecho de que se necesita más cantidad y más inclusión en estas áreas, pero la gente que está allí, que son mujeres o gente de color, tiene que ser reconocida. No solo por la mayor parte de la sociedad, sino también entre ellas”

– Margot Lee Shetterly –

Increíble historia, increíbles mujeres…



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