Él se negó a darle propina por su color de piel. Ahora mira lo que hizo el resto de las personas


Ntokozo Qwabe, un estudiante de Oxford de raza oscura visitaba a su familia en Sudáfrica durante las vacaciones. Un día, mientras disfrutaba de un café con un amigo en un local de Western Cape, vio que quién lo atendió fue Ashleigh Schultz una joven mesera  de raza blanca. La atención fue buena, ella trabajaba bien y era una chica esforzada. Sin embargo, cuando ya el estudiante de Oxford había terminado de comer, la jovencita apareció en la mesa con la cuenta a pagar. La dejó ahí y se volvió a la cocina. Pasaron sólo algunos minutos hasta que, cuando regresó a buscar el dinero, vio que, en vez de propina, había una servilleta con un escrito encima.

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“Te daremos propina cuando vuelvas a tu país”.

La chica tomó la servilleta, leyó las palabras y estalló en un llanto de impotencia. Luego llegó a casa y publicó lo ocurrido en los medios. La noticia del acto racista generó tal impacto que alcanzó la pantalla de Ntokozo, el estudiante que se negó a dejarle propina a la chica. Al ver el relato de la mesera, insistió en su rechazo hacia la raza blanca y comentó en las redes.

“Son sólo sus típicas lágrimas blancas”.

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La joven, que trabaja diariamente para cuidar a su hija, no supo qué hacer al respecto. Sin embargo, todo el resto de las personas en las redes que se enteraron de lo sucedido, sí supieron.

Se comenzó una campaña que tenía como fin ayudar a la mesera, y a su vez, manifestar el rechazo hacia la actitud del tipo racista. ¿Qué hicieron? Una colecta de dinero.

Todos fueron aportando su granito de arena hasta juntar 2 mil euros. Un buen tapón de bocas para el joven que discriminó a la mujer.

¿Qué opinas tú acerca de lo ocurrido?



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