Demuestran que hay una base anatómica real para las enfermedades psicosomáticas.


A grandes rasgos, la enfermedad o molestia psicosomática es aquella que ha sido propiciada por el estrés o la ansiedad. A pesar de que este tipo de dolencias afectan a un 12% de la población, se ha puesto en duda la existencia de una relación entre nuestro estado mental y la salud de nuestros órganos. Ahora neurocientíficos de la Universidad de Pittsburgh (EEUU) han encontrado una conexión entre la mente y el cuerpo: una red de neuronas que une la corteza cerebral con la médula adrenal.

El descubrimiento abre una nueva puerta a la comprensión del efecto del estrés, la depresión y otros estados mentales en nuestras funciones orgánicas; y demuestra que hay una base anatómica real para las enfermedades psicosomáticas.

Aunque la medicina reconoce la influencia de los procesos emocionales en la aparición y desarrollo de algunas enfermedades, dicha influencia siempre ha resultado difícil de cuantificar y precisar por depender de factores y variables difíciles o imposibles de analizar con el método.

¿Qué es la médula adrenal?

Justo encima de nuestros riñones tenemos dos pequeñas glándulas que liberan unas 50 hormonas diferentes: las glándulas adrenales. La médula adrenal se localiza en la parte más interna de estas glándulas y es la encargada de sintetizar dichas hormonas. De este modo, la médula media la respuesta corporal ante situaciones de estrés:

Cuando percibimos una amenaza nuestro cerebro manda señales a la médula, que responde sintetizando y liberando adrenalina, noradrenalina y cortisol. Con ello, nuestro organismo experimenta una gran variedad de cambios físicos, como palpitaciones en el corazón, temblores, sudores o dilatación de pupilas. Todos estos cambios nos preparan para una acción muscular violenta, es decir, luchar o huir, y su objetivo es asegurar la supervivencia de nuestra especie.

Pero no sólo se encargan de gestionar las hormonas del estrés, también son responsables de regular y equilibrar hormonas como:

  1. Glucocorticoides: las hormonas que se encargan de regular las reservas de glucógeno y la actividad del sistema inmune.
  2. Mineralocorticoides: las hormonas que controlan el agua y la sal de la sangre para mantener una presión arterial saludable.
  3. Andrógenos y estrógenos: nuestras hormonas sexuales.

De este modo el estrés influye, por ejemplo, en la actividad de nuestro sistema inmune u hormonas sexuales. Esto explicaría por qué el estrés puede inducir una bajada de defensas o un desequilibrio hormonal. Además se sabe que la cortisona (Glucocorticoide), a largo plazo, desencadena un proceso que propicia el envejecimiento celular. Eh aquí el motivo por el que algunas personas, después de pasar por una época estresante, parecen haber envejecido mucho (cuando aparecen canas y/o arrugas en un lapso de tiempo relativamente corto).

La existencia de esta conexión parece evidente, sin embargo, los escépticos siempre han señalado el hecho de que no se han identificado los mecanismos subyacentes que vinculan el cerebro a otros órganos internos hasta ahora.

Los hallazgos

Los hallazgos fueron llevados por el equipo liderado por Peter L. Strick, del Departamento de Neurobiología, director científico del Pittsburgb Brain Institute y coautor del estudio.

En su estudio Strick y su equipo rastrearon el virus de la rabia para trazar el circuito neuronal que vincula las áreas de la corteza cerebral con la médula, revelando que ambas partes estaban conectadas por largas cadenas de neuronas. Los científicos se quedaron sorprendidos por el número total de redes cerebrales que descubrieron entre estas dos zonas del organismo. Hasta ahora, por investigaciones previas, se sospechaba que una o, tal vez, dos áreas de la corteza cerebral podían ser responsables del control de la médula adrenal, pero su número real y la localización no habían podido ser definidos.

Con este enfoque, Strick y sus colegas demostraron que el control de la médula adrenal se origina en varias áreas cerebrales:

Muchas conexiones surgen de las regiones motoras del córtex cerebral, implicadas en la planificación, el desarrollo del movimiento y el mantenimiento de la postura. Esto, dicen los autores del estudio, puede explicar por qué ciertos ejercicios como el yoga y pilates pueden ayudar a cambiar la respuesta de nuestro cuerpo ante el estrés físico, mental y emocional.

En segundo lugar, el equipo descubrió que la médula suprarrenal también está conectada a una red de la corteza prefrontal implicada en la regulación de la cognición y emoción. Estas áreas del córtex están activas cuando nos enfrentamos a un conflicto o cuando nos damos cuenta de que hemos cometido un error.

Este hecho”, según Strick, “plantea la posibilidad de que la actividad en estas áreas corticales (cuando pensamos en un error, luchamos contra él o pensamos sobre un evento traumático) se traduzca en señales descendentes que influyan en la médula adrenal, de la misma manera que el acontecimiento real“. Esto significa que los hallazgos anatómicos realizados tendrían una gran relevancia para afrontar el estrés post-traumático.

En general, los resultados muestran la existencia de circuitos que vinculan el movimiento, las emociones y la cognición con la médula adrenal. Estos circuitos podrían mediar los efectos del estrés crónico y la depresión en las funciones de nuestros órganos.

Estos resultados pueden explicar por qué las personas que padecen ansiedad menudo experimentan dolor físico, y podría ayudar a encontrar nuevos tratamientos para los trastornos psicosomáticos.

Sobre Aixa

Licenciada en biología. Encargada de redacción, supervisión, coordinación



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