6 'hechos' científicos que crees que son reales pero son falsos


Cuando se trata de hechos en lo que no hay completa certeza, no hay una mejor respuesta para una audiencia escéptica que la ciencia. Conoce a continuación algunas de los conceptos erróneos más comunes que quienes se dedican a la biología, medicina y astronomía al parecer no han podido esclarecer:

 

Las uñas de una persona siguen creciendo después de su muerte

 

Un mito persistente declara que todo tipo de funciones biológicas ocurren días o incluso meses después de la muerte. Hay algo de cierto en esto – por ejemplo sino no existirían los trasplantes de órganos, las células pueden sobrevivir por horas después de que murió una persona.

 

No obstante, la glucosa cesa su producción después de la muerte, lo que afecta el nuevo crecimiento de células. Esto quiere decir que las uñas y el cabello – que necesitan de la glucosa para su producción – dejan de crecer inmediatamente.

 

Lo que si es cierto: Debido a que la piel se retracta cuando estamos deshidratados puede ser que las uñas de una persona fallecida parezcan más largas.

 

El verano es más caluroso porque estamos más cerca del sol

 

 

¡Oh, el verano! La época en que puedes dejar el suéter en casa y disfrutar del calor que nos brinda estar más cerca del Sol, ¿cierto?

 

Falso, esto es un absoluto malentendido científico.

 

Tenemos razón en un punto: El Sol es muy caliente. Pero a 150 millones de kilómetros de distancia, ese calor no aumenta si nos inclinamos un poco más hacia el astro. La proximidad de tu hemisferio con nuestra estrella no hace que el verano haga más calor y en invierno frío; es el ángulo en que el que los rayos solares llegan a nosotros. En verano, los rayos solares llegan directos, mientras que en inviernos se desvían un poco de nosotros.

 

Un rayo no cae dos veces en el mismo lugar

 

El pensamiento de que los rayos no caen en un mismo lugar dos veces es una linda forma de la cultura popular de intentar protegerse en una tormenta, sin embargo es completamente falso. En 2003, científicos descubrieron que un rayo no sólo cae dos veces en el mismo lugar cuando llega a la tierra. En promedio, golpea 1.45 lugares al caer.

 

Basándose en esas cifras, los científicos extrapolaron que las probabilidades de ser golpeado por un rayo son 45% más altas que el número de relámpagos, debido a que caen en .45 más lugares. Y en definitiva caen dos veces en el mismo lugar, en ocasiones hasta tres veces, sólo pregúntale al Empire State.

 

 

No hay gravedad en el espacio

 

 

Contrario a lo que probablemente creías, la gravedad sí existe en el espacio exterior. No estamos diciendo que los astronautas finjan flotar, más bien que están experimentando microgravedad – es decir gravedad que es muy débil en comparación con la que nosotros experimentamos en la Tierra.  

 

El azúcar hace que los niños se pongan hiperactivos

 

 

Aunque te resulte sorprendente, no se ha demostrado una relación real entre el azúcar y la hiperactividad en los niños. De hecho un estudio de 1994 mostró que las madres que pensaban que sus hijos tomaban una bebida azucarada estaban convencidas de que sus hijos estaban hiperactivos – a pesar de lo que habían bebido en realidad era un placebo.

 

De hecho, cuando las madres que pensaron que sus hijos habían bebido algo azucarado fueron observadas, los investigadores notaron que regañaban y vigilaban más a sus hijos que las madres que sabían que sus niños habían bebido un placebo.

 

Casi todo lo que sabes acerca de los resfriados

 

Cuando se trata de los ‘hechos’ falsos del resfriado común hay una sobrecarga – probablemente en parte por lo comunes que son. Te desmentimos los más comunes.

 

Primero que nada, grandes dosis de vitamina C no te ayudarán a prevenirlo. Mientras es muy buena para ti si fuera un capitán navegando en el siglo XVIII con riesgo de contraer escorbuto, no ha habido una investigación que haya probado que te ayude a prevenir una gripa. Cuando mucho te puede ayudar a secar ciertas secreciones nasales.

 

Segundo, estar expuesto al frío en el exterior no hará que te de un resfriado. De hecho, estar en el interior es el problema. En invierno, es más probable que nos encerremos y contagiemos nuestras enfermedades a otros. Por cierto, salir con el cabello mojado tampoco influye en tus probabilidades de contraer gripa.

 



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