15 secretos que no sabías acerca de la vida al interior de la legendaria Mansión Playboy


Ninguna chica llegaba a ser novia de Hugh Hefner sin pasar una prueba… en el dormitorio.

Si creciste viendo el reality de Las Chicas de la Mansión Play Boy, entenderás de lo que hablo. La vida en medio de lujos, decoración rosa y épicas fiestas, ya no es igual a su época dorada. Tampoco Hef. Desde hace unos años para acá comenzaron a emerger toda clase de teorías y otras verdades, contadas por las propias protagonistas. Definitivamente ante las cámaras, había algo que no terminaba de encajar…

En el verano de 2016, el legendario inmueble que fue epicentro de la excéntrica vida del empresario de Play Boy, fue vendido a uno de sus vecinos. Sin embargo, el nuevo dueño permitió a Hugh Hefner vivir allí hasta el día de su muerte.

Ahora adentrémonos en esos detalles que no conocías acerca de la “fabulosa” vida de las conejitas…

1. La iniciación para entrar a la Mansión era exactamente como te la imaginabas…

Ninguna chica llegaba a ser novia de Hugh Hefner sin pasar la prueba. Y esa prueba se hacía en el dormitorio.


2. Todas las novias de Hef participaban en actividades de dormitorio

Lo que llaman “gajes del oficio”.


3. Cada conejita recibía una pensión semanal de 1.000 dólares para comprar ropa

Ni siquiera podían usarlo para pagar créditos estudiantiles, sólo ropa.


4. A las conejitas no se les permitía hablar mientras los medios entrevistaban a Hugh Hefner

A Hugh le gustan las chicas lindas y silenciosas.


5. Nadie quería ser la “novia principal”

El puesto parecía prestigioso, pero requería “trabajo extra”. La novia principal debía compartir la cama matrimonial de Hef. Nada de regalos ni beneficios adicionales, solamente el temido título.


6. Las novias podían conservar sus automóviles sólo mientras vivieran en la mansión

A toda chica que llegaba a la mansión se le asignaba un auto de moda, porque Hef quería que vieran a sus chicas manejando lindos autos. Pero no se podían quedar con ellos, al irse de la mansión.


7. El aspecto de las conejitas sí era algo predefinido

Así lo afirmó la ex novia principal de Hug Hefner, Holly Madison:

“Hugh quería el pelo blanco, muy blanco, sin pigmento. Sugiere que las chicas sean rubias, tetonas con pelo rubio y brillante”.


8. El lujo iba por fuera. Sólo por donde alcanzaban a pasar las cámaras

Así es, dentro de la mansión también se manchaban las alfombras con los perros de las conejitas, y los que han entrado describen la decoración como de un estilo “porno-chic”.


9. Hugh Hefner no sabe utilizar la grabadora de Blu Ray

Él solo ilumina lo que quiere en la guía de televisión, y el personal graba cualquier cosa que esté señalada.


10. No existía límite para las cirugías de las conejitas si eso las hacía ver más bellas

Hef pagaba sin problema por cualquier cirugía plástica que las chicas quisieran, pero eso era común escuchar que alguien en la casa estaba recuperándose.


11. Las fiestas eran legendarias…

Invitados especiales, trajes sexis y las conejitas sentadas siempre cerca de Hef.


12. Todos en la mansión cumplen con una estricta rutina

Vamos, tiene sentido… Hugh Hefner ya es bastante mayor… y la gente mayor difícilmente querrá cambiar la rutina.


13. Las chicas odiaban esa rutina y se sentían atrapadas dentro de la gran mansión

Ni siquiera se les permitía hablar con otros hombres.


14. Se esperaba que las chicas hicieran caso al toque de queda que había después de las 9 de la noche…

Aunque eso es un poco temprano, incluso para el viejo Hugh Hefner.


15. Hef tiene aceite de bebé, vaselina y pañuelos en cada habitación de la mansión

¿Para qué podrán ser?

Otros rumores de sexo desenfrenado, drogas y alcohol aún rondan la casa. Pero Hugh Hefner ha puesto todo su empeño y dinero en mantener su imagen.

Hay cosas que solo verán la luz, cuando Hef no esté.



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