13 realidades de ser una persona que odia a todos


La sociedad es un mundo muy complejo, por eso no debería ser ninguna sorpresa enterarse de que existen personas que… Odian a todas las personas. No es algo que hayas decidido hacer, ni tampoco es que te hayas quedado atrapado en una adolescencia eterna, es solo que no te agrada nadie y el mundo es mucho más fácil cuando decides que odias a todos. Así de simple.

1. Eres totalmente honesto al respecto

Nunca has tenido miedo en aceptar que odias a todos.


2. Las reuniones son lo peor

Preferirías socializar con animales antes de asistir a una fiesta


3. La gente se siente atacada por tu odio

Todos se lo toman como algo personal, pero no, nadie es tan importante para ti. Es solo algo general que… Bueno, te pasa con todos.


4. Desapruebas todo lo que pasa a tu alrededor

Estás en desacuerdo con todo, lo que hacen todos, durante todo el tiempo que puedes aguantarlo.


5. Tienes 0% de interés en hacer amigos

No necesitas amigos, para eso te tienes a ti y con eso basta.


6. Puedes expresar todo tu odio con una mirada

Has perfeccionado tus demostraciones de odio hasta el punto que ni siquiera necesitas hablar.


7. Insultas mentalmente a la gente todo el tiempo

Cada cosa que te molesta la acompañas en tu cabeza con un insulto muy adecuado para la situación.


8. Nunca te ha importado dejar de ver a alguien

Ni siquiera lloraste cuando saliste del colegio, porque los odiabas a todos.


9. Expresas frecuentemente tu odio en redes sociales

La forma perfecta de poder odiar sin tener que realmente hablarle a ninguna persona. Gracias internet.


10. Amas estar rodeado de tu soledad

Porque las personas están demasiado sobrevaloradas.


11. Intentaste no odiar a todos para asegurarte de que los odiabas

Pasaste por esa etapa en la que pensaste “bueno, quizás no debería odiar a todos” y socializaste con la gente y te arrepentiste de inmediato porque no tienes tiempo para ridiculeces.


12. Sientes diferentes niveles de odio

Tienes un método para odiar, no es que sientas odio y listo. Hay formas de hacerlo y también tienes tus prioridades. Por ejemplo: Odias más a los niños que a las parejas románticas.


13. No te importa

La gente cree que estás mal, pero a ti te parece bien. Los odias, te odian, el mundo funciona perfecto. Quizás llegue el día en que cambies de opinión… Pero por mientras, tú solo odias a todos y no le haces daño a nadie.



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